Cortesía de nuetro amigo EL PALENQUE
Venezuela, “Tierra de Gracia”, único país del mundo comparado con el Edén, desde antes de su creación como República, sin ser un país bélico o guerrerista que ha luchado por la libertad de sus vecinos latinoamericanos, dejando derramada la sangre de sus hijos en los campos d batalla extranjeros, otrora, cuando pelearon en pos de su independencia y soberanía ha sufrido los rigores de un destino incierto guiado por las confrontaciones
internas. Para los venezolanos no ha sido fácil, ¡NO! Sobrevivimos a atroces desastres naturales, a movimientos telúricos que han arrasado con regiones enteras, como lo fue el terremoto de Caracas de 1812 o el deslave de Vargas en el 1999; el estado Mérida ha soportado el ataque de la naturaleza en múltiples oportunidades; a la Guerra de Independencia; a la Guerra Federal; a ruines dictaduras, como la del sátrapa, mal llamado Benemérito, Juan Vicente Gómez y la de Marcos Pérez Jimenez; a montoneras incendiarias de pueblos, caseríos y sabanas, guiadas por caudillos esclavistas que son homenajeados por sirios y troyanos, como lo fue Ezequiel Zamora, a quien se hidalgo la frase “Tierra y hombres libres”; pero como la verdad es difícil de ocultar, la negociación de sus esclavos, niños y adolescentes, está asentada en el Registro Subalterno de Ciudad Bolívar. Tan sólo por citar algunos
ejemplos, de hecatombes de las cuales hemos resucitado como el “Ave Fénix”. A pesar de las críticas, manipulaciones y propaganda negativa, en mi concepto, la realidad es que, el mejor periodo que hemos vivido los venezolanos fue en la llamada época democrática, lapso que se extendió desde la caída el dictador Marcos Pérez Jimenez en el año 1958, hasta la llegada del nefasto Hugo Chávez Frías en 1992, fecha en la cual, con un
golpe de estado e intento de magnicidio, comenzó a imponer la bota militar sobre la vida cotidiana de los venezolanos, dominio castrense general en todos los ámbitos de nuestra cotidianidad.
Después de haber sido el país añorado por los emigrantes del mundo que huían del holocausto, de dictaduras, de situaciones económicas insoportables, que venían en búsqueda de un excelente bienestar social, ofrecido por una de las regiones más ricas del mundo, ahora somos los hijos de una madre Patria que llora el dolor de saber que más de ocho millones de sus hijos han tenido que emigrar, huyendo del oprobio económico, socialy político; de la inseguridad jurídica y personal. De la violación de los más elementales derechos Humanos, como son el Derechos a la Propiedad, el Derecho a la Vida, a la
libertad de expresión. Huyendo del temor a la persecución, al montaje de expedientes, a la situación de los mal denominados presos políticos, niños y adolescentes, madres, hombres y mujeres ancianos que han sido acusados de terroristas, de traidores a la Patria, por tan
sólo haber re-tuiteado un mensaje manifestando su inconformidad con el sistema.
Considero indescriptible como se sobrevive en el sistema económico venezolano, con una inflación continua e indetenible, que ha llevado a la devaluación del bolívar desde 2007 hasta 2021, donde se han eliminado catorce ceros de su denominación; es decir, su valor se dividió por cien billones (10 14 ). Con los controles, impuestos, y aumento de las responsabilidades a que se ha sometido al sector productivo, pareciera que es imposible que sea eficaz.
La aberración socialista-comunista de que ser rico es malo, basamento para acabar con el sector primario, el agropecuario, conllevó a una serie de expropiaciones, confiscaciones e invasiones. Las mejores unidades de producción agroalimentaria fueron destruidas completamente, mientras la bota militar se enriquece, y se dice que, los generales ejercen la corrupción en Miraflores y los soldados en las alcabalas.
Haciendas terrenos y casas son invadidas y aun con sentencias dictadas por el Tribunal Supremo de Justicia, favorables al propietario, en la mayoría de los casos no han sido restituidas a sus dueños porque no han conseguido un cuerpo de seguridad del estado que las haga cumplir a pesar de que, el delito de invasión está tipificado principalmente en el Artículo 471-A, que castiga a quien, con ánimo de lucro o beneficio ilícito (propio o para
un tercero), ocupa ilegalmente terrenos o inmuebles ajenos, estableciendo penas de 5 a 10 años de prisión y multas, con agravantes para organizadores. Es doloroso citar como ejemplo: “los terrenos de post grado de la facultad de Agronomía de la Universidad Centroccidental “Lisandro Alvarado”, la finca experimental, “El Torrellero”, de las escuelas de Veterinaria y agronomía de la Universidad Centroccidental “Lisandro Alvarado”, la invasión y destrucción de la última finca experimental de café y única en Nuez de Macadamia, “Las Lomas”, creada por la Fundación para el Desarrollo de la Región Centro Occidental, FUDECO”. Después de haber sido destruida “FUDECO”, por CORPOLARA, y estaba bajo la autoridad de la “Corporación Venezolana del Café. Estos son ejemplos emblemáticos, porque son innumerables los casos de violaciones a los Derechos Humanos, de los cuales tarde o temprano se exigirá justicia, aunque en la mayoría de los casos ya no se podrá resarcir los daños causados.
Las zonas industriales del país parecen campos de batalla después de la guerra, mientras, después del bloqueo y de las investigaciones internacionales, continuamente surgen comercios que supuestamente lavan dinero. Los autos de lujos, las mansiones y aviones privados son exhibidos por una clase social nueva que no puede demostrar su procedencia lícita.
Es inexplicable como una persona y menos una familia puede sobrevivir con un ingreso inferior a medio centavo de dólar ($ 0,50). ¿Cómo un soldado se da los lujos que ostenta? ¿cómo los obtuvo con sus ingresos lícitos? ¿De dónde sacan los militares y funcionarios públicos los dineros para tener las propiedades que exhiben?
Entre tanto, el país se sigue desmoronando ante la mirada indolente de naciones a las cuales les afecta la situación que enfrentamos caracterizada por el terrorismo, el narcotráfico y la corrupción…

